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Más de 300 estudiantes de escuelas de Pomán, Saujil, Capayán y Huillapima participaron de un proceso educativo y comunitario para reconocer los valores naturales y culturales de las Sierras de Ambato. A través de la Guía Exploratoria y la creación colectiva del libro “Me contó un pajarito”, las infancias compartieron su mirada sobre el agua, los cerros, la fauna y las costumbres que hacen de este territorio su hogar.

Durante el año 2024 realizamos actividades de formación y sensibilización junto a las comunidades educativas, en el marco del proyecto de conservación de las Sierras de Ambato, con la valiosa participación de comunidades educativas de los municipios de Pomán, Saujil, Mutquín, Capayán y Huillapima, en la provincia de Catamarca.

A partir de una Guía de Exploración, trabajamos con más de 300 estudiantes de ocho escuelas primarias y secundarias. Esta guía fue pensada como una herramienta pedagógica que nos sirvió para reconocer a través de la mirada de las infancias los valores de conservación de la zona y aprehender de manera comunitaria lugares seguros y de valor para la comunidad.

A lo largo de encuentros en escuelas, escuchamos sus voces sobre los temas que los atraviesan: la importancia del agua, los árboles, los cerros, los animales y las costumbres locales. También trabajamos sobre las amenazas que reconocen en su entorno, como la basura, los incendios, la cacería y el desmonte.

Las niñas y niños nombraron con claridad los valores de conservación que hacen a su identidad y calidad de vida:

  • El silencio,
  • La tranquilidad,
  • El río y el balneario como espacios de encuentro,
  • Las plantas medicinales,
  • La fauna silvestre y
  • El agua que baja del cerro y da vida a todo.

La voz y la mirada de las infancias fueron incluidas en los relevamientos y en los planes de gestión de las reservas, para que sus sentires también sean parte de las decisiones sobre el territorio. Incorporar su participación es una forma de democratizar la construcción de las áreas protegidas, entendiendo que cuidar y pensar estos espacios es una tarea que nos involucra como comunidad.

En el proceso de creación de las Áreas Protegidas, las niñas y los niños de la comunidad fueron protagonistas. A través de las guías de exploración, recorrieron el territorio con curiosidad, observando, dibujando y registrando los paisajes, plantas y animales que forman parte de su vida cotidiana.

 

Como cierre de este proceso presentamos un libro de cuentos, llamado: “Me contó un pajarito. Una historia para descubrir las Sierras de Ambato”.

“Este libro es tuyo. Porque tus palabras y tus sueños están ayudando a cuidar las Sierras de Ambato, para que sigan siendo siempre lo que vos y tus amigos soñaron.”

 

Este libro reúne historias creadas por las infancias, narradas por la Taruca y la Monterita Serrana, dos personajes que invitan a soñar, recorrer y cuidar estos paisajes únicos. Es un homenaje a lo que las nuevas generaciones piensan, sienten y desean para las sierras en las que viven.

Las infancias aportan una sensibilidad única: observan lo que a veces los adultos dejamos de ver, se asombran ante lo cotidiano y encuentran belleza en los pequeños detalles del entorno natural. Su mirada nos recuerda que la naturaleza no solo se estudia o se gestiona, sino también se siente, se escucha y se habita con respeto y curiosidad.

Este proceso dejó aprendizajes, y un compromiso colectivo por conservar lo que hace a estas sierras tan especiales. Y lo más importante: la certeza de que las voces de las infancias tienen mucho que decir sobre el futuro de nuestros territorios.

Fue un pilar importante en la creación, gestión y diseño de las áreas protegidas del mosaico de las reservas naturales municipales en las Sierras de Ambato. Cada reserva natural está íntimamente ligada a los saberes que compartieron las infancias que son quienes a futuro seguirán disfrutando su entorno natural y cultural.

Podés descargar el libro, o escuchar la versión animada en Youtube.

También está disponible la Guía de Exploración: ¡completala, y seguí acompañando a la Monterita Serrana y a la Taruca en sus aventuras por las Sierras de Ambato!

El biólogo catamarqueño Gonzalo Martínez nos resume la importancia de proteger una de las provincias con más biodiversidad del país: desde bosques húmedos, pasando por palmares de la región chaqueña, hasta los extensos pastizales de neblina, algo que genera un atractivo turístico y de naturaleza.  “Es imprescindible mostrarle a la población que pueden proteger la flora y la fauna autóctonas, haciéndolos partícipes de la conservación de su territorio”.


Por Gonzalo Martínez.

 

Catamarca es una de las provincias más biodiversas de Argentina, ya que contiene cinco ecorregiones (número que comparte con Salta). Esto le da a Catamarca una enorme variedad de zonas de vida y ecosistemas.

Aunque no tiene áreas protegidas estrictas, la misma topografía se ha encargado de mantener prístinos muchos sectores, aun con el riesgo de que en un futuro no muy lejano se pierda esa riqueza, debido al avance de prácticas de producción no sostenibles. 

Estas actividades sin ningún tipo de control han llevado a la extinción de muchas especies.

Es posible minimizar los impactos ambientales para una convivencia más sana con los ecosistemas, lo que también mejora la calidad de vida de las comunidades que habitan la zona.  Un ejemplo de esto son las prácticas de ganadería regenerativa, que propone fortalecer la cadena de comercialización: mejorando el sistema de rotación del ganado -entre otras buenas prácticas- se pueden conservar los ecosistemas, integrando a la ganadería. 

Esta superficie tiene valores biológicos, culturales y arqueológicos singulares: presenta un gradiente altitudinal muy amplio y diversos ambientes, con bosques de muy alto valor de conservación.

 

Existen también propuestas de turismo regenerativo, planes de transición agroecológica, entre muchas otros caminos para gestionar las áreas naturales protegidas, que conserven los espacios naturales lo mejor posible, y resguarden aquellos sectores que aún se mantienen bien conservados. Tenemos la posibilidad de restaurar ese daño, con la chance de que algunas de estas especies vuelvan a habitar sus ambientes originales en un futuro. 

 

Proyectos para un futuro cerca de la naturaleza

Desde hace varios años lucho y trabajo para que Catamarca tenga áreas naturales protegidas. Como biólogo logré difundir información, y hasta algunos diputados se contactaron conmigo, para ponerse a disposición ante cualquier proyecto que se requiera. Logré crear un proyecto de Reserva Natural Provincial presentado por la diputada Adriana Díaz en el año 2019 y que lamentablemente al pasar a Senadores perdió estado parlamentario. 

Siempre fue importante para mí intentar crear áreas naturales protegidas en la ecorregión Yungas, ya que Catamarca es la única provincia que no protege esta región: es un ecosistema frágil, el más biodiverso que tenemos y donde se encuentra su porción más austral, pudiendo generar un corredor biológico con las áreas protegidas de las demás provincias. 

La creación de la primera área natural protegida nacional en la provincia Catamarca sentará una base muy importante y dará inicio a lo que sin dudas es una etapa nueva en materia de conservación y educación ambiental. Me refiero al proyecto que está llevando a cabo la Administración de Parques Nacionales (APN) junto a la Dirección Provincial de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas de Catamarca y Natura Argentina.

En las Sierras de Ambato se encuentran los relictos más australes de las Yungas, que incluyen bosques montanos de pino del cerro y de arrayán o pseudomato.

 

El trabajo se centra en la porción sur del gran sistema serrano de Ambato: una zona que cuenta con características únicas, comenzando con la gran heterogeneidad de sus ecorregiones y subecorregiones o distritos en el área delimitada.

Esto no solo representa una gran biodiversidad, sino también una gran variedad de paisajes naturales, desde bosques húmedos, pasando por palmares de la región chaqueña hasta los extensos pastizales de neblina, algo que genera un atractivo turístico y de naturaleza. 

 

La más verde, la más diversa

 

En las Sierras de Ambato podemos encontrar uno de los últimos parches de la ecorregión Yungas representados principalmente por el piso de bosques montanos y un bosque serrano con elementos yungueños.

Se trata de bosques de montaña, sombríos, frescos y muy húmedos, en cuyas ramas crecen musgos y helechos. 

En esta zona nacen cursos de agua fundamentales para la provisión de agua para consumo local y riego de una zona productiva, semiárida como el Valle Central, y árida como el Bolsón de Pipanaco.

 

Especies como el pino del cerro (Podocarpus parlatorei), arrayán (Myrcianthes mato), nogal criollo (Juglans australis) y sauco grande (Sambucus peruviana), son los principales representantes arbóreos que contiene esta zona, ubicada en la porción norte de la futura área protegida

La porción sur se caracteriza por un bosque chaqueño bien representado por árboles como el quebracho blanco (Aspidosperma quebracho-blanco), horco quebracho (Schinopsis haenkeana), algarrobo blanco y negro (Prosopis chilensis y P. nigra), palmera caranday (Thritrinax campestris), entre otros. 

 

La palmera caranday o coco, habita en estos bosques chaqueños, que se encuentran en buen estado de conservación.

 

Pasando a la zona occidental nos encontramos con una Prepuna que se caracteriza por un cardonal, cuyo representante es el cardón grande o achuma (Trichocereus terscheckii). Dicha zona es la de mayor diversidad de cactáceas y quedaría protegida en el lado suroeste del área delimitada. 

 

La prepuna tiene en Argentina una fuerte impronta cultural, sea por sus vestigios materiales históricos o por la riqueza de su patrimonio inmaterial.

 

Cuando nos movemos por el sector oeste de dicha área, encontramos una porción extensa de la ecorregión Monte de Sierras y Bolsones. Allí se protegerán especies vegetales como la retama (Bulnesia retama) y el algarrobo dulce (Prosopis flexuosa). 

Ya en la parte más alta de la sierra se pretende conservar los pastizales de altura con predominancia de los géneros Festuca sp. y Stipa sp, intercalados con importantes arbustales serranos. Además, en el extremo norte del área delimitada se encuentra una porción de la ecorregión Altos Andes, donde habitan especies vegetales como la yareta (Azorella compacta).

 

Estas montañas de climas secos y hostiles, son el hogar de especies amenazadas como la emblemática taruca; y especies endémicas de plantas y de vertebrados poco conocidas.

 

Con la creación de un área protegida nacional en la Sierra Ambato, logra conservar múltiples ambientes, entre ecorregiones y subecorregiones. Esto resulta muy importante y novedoso, ya que no hay tal representatividad en otras áreas naturales protegidas del país.

 

La fauna

En cada uno de los diferentes ambientes fitogeográficos que describimos, habitan especies de animales representativas de cada una, algunas de las cuales están en situaciones poblacionales críticas, como la taruca o huemul andino (Hippocamelus antisensis), una especie que en la actualidad se encuentra en peligro de extinción. 

Una especie de ave yungueña, el cerquero amarillo (Atlapetes citrinellus), habita la porción norte de la zona delimitada para la futura área protegida y se trata de un endemismo de las Yungas de Argentina. Dicha ave se encuentra en estado vulnerable a nivel nacional. 

Un lugar lleno de vida y rebosante de biodiversidad, y también muy sensible a la actividad antrópica.

 

Toda la zona también es hábitat del cóndor andino (Vultur gryphus), especie considerada amenazada a nivel nacional y que cumple un rol esencial en la naturaleza como “reciclador” de restos orgánicos de los cádaveres. Una especie presente en el bosque chaqueño y que se encuentra en peligro es el águila coronada (Buteogallus coronatus). 

 

Hacer algo

No podemos continuar haciendo lo que queramos con la naturaleza sin medir las consecuencias de ello, sobre todo porque sabemos que esto nos afecta y afectará a las futuras generaciones. Debemos aprender a integrarnos con la naturaleza, al fin y al cabo somos parte de ella.

Lo que me impulsa a trabajar por la conservación de los ambientes naturales es observar continuamente el maltrato a nuestros ecosistemas por parte de las actividades humanas.

 

Parte del trabajo para proyectar un área protegida, incluye relevar especies con cámaras trampa.

 

Es necesario que en Catamarca se comiencen a crear áreas naturales protegidas, iniciando por las zonas más biodiversas de la provincia. Es posible lograr un trabajo conjunto con muchos privados que tienen deseos de proteger la selva y los bosques, creando reservas naturales, pero que carecen de financiación para llevarlas a cabo. 

Es imprescindible mostrarle a la población que existen otras actividades con las cuales obtener ingresos, y a la vez proteger la flora y la fauna autóctonas, haciéndolos partícipes de la conservación de su territorio y formas de vivir.