Cuando se nombra la provincia de Santiago del Estero en lo que se suele pensar es en una chacarera, el calor agobiante, el bosque nativo con sus Quebrachos, e incluso algunas veces, en el famoso Río Dulce. Este río recorre la provincia de norte a sur y pocos conocen el secreto que esconden sus aguas al unirse con la laguna Mar Chiquita, en el extremo sur de la provincia.
Es justamente en este sector donde el Río Dulce forma un increíble delta que, junto a la laguna, conforman un enorme humedal de un millón de hectáreas, el mayor humedal salino de Sudamérica. En sus diversos ambientes acuáticos se concentran miles de aves coloniales y migratorias que sustentan más del 1% de sus poblaciones a nivel global.
En los ambientes terrestres también se encuentran especies de mamíferos amenazadas como el yaguarundí, el pecarí de collar, la tortuga terrestre, el lobito de río, el aguará guazú y numerosas especies de anfibios, reptiles y peces.
A pesar de todos los importantísimos avances en Córdoba, el área correspondiente a Santiago del Estero carece de protección legal o designación internacional, y hasta hace muy poco había poca información sobre qué especies estaban presentes en el lugar y sobre los pobladores que viven en estrecha relación con el humedal.
El equipo de Natura Argentina trabaja desde 2019 en la zona de los bañados del Río Dulce. Una de las principales actividades es actualizar la información sobre el conocimiento y utilización local de los ecosistemas y las diferentes especies que se pueden encontrar en los bañados.
Al trabajar con los pobladores locales afianzamos la construcción colectiva de conocimiento, uno de los pilares de nuestro trabajo en conservación. Gracias a estos diálogos, descubrimos cómo perciben su territorio, cómo se vinculan con el resto de las especies y sus ambientes. El conocimiento de los pobladores locales es clave en un proceso de construcción de estrategias para conservar los valores culturales y ambientales de un lugar.
Gracias al trabajo y la información social, pudimos identificar qué especies vulnerables suelen ser vistas y en qué ambientes. Con estos saberes, salimos al campo a buscar las especies catalogadas en peligro de extinción, gracias al apoyo de Rain Forest Trust. El trabajo técnico consistió en la colocación de cámaras trampa en diferentes puntos.
Estos esfuerzos dieron sus frutos y el equipo logró registrar un total de 152 especies de aves, lo que representa el 39,3% del total de especies de aves citadas para la provincia de Santiago del Estero. Además, se confirmó la presencia de 16 especies de mamíferos, seis reptiles, seis anfibios y tres especies de peces.
Crear un área protegida en el delta del Río Dulce sería un gran paso para la conservación de estos importantes humedales. Por esto, seguiremos trabajando en la zona, para avanzar con los estudios biológicos necesarios y continuar en contacto con los pobladores locales para que puedan ser parte de las distintas etapas de la creación de un área protegida.